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    October 21

    Picachos 2009 con el club EO de Morelia

    Como si se tratase de una escena de película, el punto de partida de esta expedición en medio de Tierra Caliente (Tuzantla) sería en el poblado denominado “La Colonia”, en cuyas inmediaciones se había acordado reunirnos con el grupo de exploración comandado por el buen Dámaso Ruíz, experimentado guía del Club EO de Morelia , a quién me dio muchísimo gusto conocer después de que amablemente nos aceptará al Rod’s Team y Cía. en lo que de ahora en adelante denominaré como su territorio pues lo domina a la perfección y estoy segura de que allá lo conocen hasta las piedras.

    Que privilegio haber compartido esta salida con este grupo que nos recibió con emoción, buen ánimo y los brazos abiertos desde un principio, haciéndonos sentir en familia, como bien dijo Dámaso en algún momento del recorrido, haciendo hincapié en que los montañistas somos eso… hermanos y mucho más que eso, que ahí está siempre abierto el camino para quién guste compartir con ellos unos días en la montaña.

    Después de una salida un poco retrasada pero con un rico café calientito en la panza, cortesía de Lucy, salimos con rumbo a La Colonia, no sin antes parar en la riquísima barbacoa de “Los Carnalitos” sobre la autopista a Atlacomulco, cuya característica es que cuando te atienden te dicen así… ¿qué vas a querer carnalito? Muy recomendable, riquísimo desayuno para aguantar los dos días en la montaña que nos esperaban con un clima no muy amigable pero que también disfrutamos.

    Después del desayuno continuamos la marcha y ya casi llegando a La Colonia, encontramos los vehículos del grupo que nos esperaban ansiosos para comenzar esta su expedición anual a los Picachos o Picos de Cucha, emblemáticas torres de piedra de esta región pues hasta aparecen al fondo de su escudo, como pueden apreciar en la siguiente imagen.

    El grupo que se formó fue bastante nutrido: Dámaso nuestro intrépido y conocedor guía, Mireya, Gaby y Ramón (su papá), el compadre Víctor y el compadre del compadre (Rogelio), los dos Jorges, Carlos, Martín, Rod y yo (Laus), después de las debidas presentaciones y los agradecimientos a Dámaso por habernos compartido previamente sus crónicas montañeras y en especial las referentes a esta expedición anual que nos sirvieron de referencia para saber de antemano a que nos enfrentaríamos particularmente en este sitio (cosas como el calor predominante, la humedad, la fauna i.e. alacranes, víboras, tarántulas y demás colección de arañas y no precisamente de las de dos patas, etc. así como algunos de los principales requerimientos de equipo y su utilidad ilustrada)

    Llegando a La Colonia, se tenía ya acordado con los lugareños un sitio para dejar las camionetas durante estos dos días, en donde la señora de la casa se ocupo de tratar de asustarnos mientras nos preparábamos para partir y nos poníamos las chanclas pues para comenzar debíamos cruzar el rio así que no comenzamos con las tradicionales botas sino con chanclas jaja hasta rara me sentía de caminar con la mochila a cuestas y mis piecitos desprotegidos jajaja

    Mientras guardábamos cosas y revisábamos los últimos detalles, la señora se encargaba de ponernos al tanto sobre las víboras que andan bravas por esos parajes, dijo que tuviéramos cuidado con los alacranes que andan a las vivas por el calor, inclusive nos pregunto si llevábamos armas en caso de que nos atacara el león que anda por ahí (Más adelante Dámaso nos comento que han visto Pumas en esa región y seguramente a eso se refería la señora; también Rod me comenta que al Puma se le conoce como León Americano y que este no suele atacar a grupos)

    En fin de plano nos dijo que ojalá no nos comiera el león y le dije… oiga señora, no sea así, mejor dígale al león  desde ahora que por favorcito no nos coma no? jajaja y bueno, quedo de decirle y parece que funcionó jeje

    Con los pantalones arremangados hasta donde era posible, unos con chanclas y otros descalzos, llegamos a orillas del rio (que por cierto llevaba bastante agua, llegaba a las rodillas en algunas partes) comenzamos a cruzar y llegando a la otra orilla hicimos el cambio de calzado, algunos escondimos las chanclas por el lugar para no ir cargándolas, nos pusimos las polainas por aquello de las víboras tan famosas por aquellos lares y comenzamos este recorrido.

    Para la última parte de ascenso serían necesarias 2 cuerdas por lo que durante el trayecto nos las fuimos rolando por segmentos de 15 minutos bien cronometrados pues con el calor y el bochorno creo que más tiempo por persona hubiera terminado agotando al grupo. Este día el avance fue complicado pues casi no encontramos veredas o camino marcado, Dámaso tuvo que ir abriendo brecha, saltamos cercas, cruzamos el rio un par de veces, nos enfrentamos a hierba alta y caminamos entre sembradíos mientras el sol caía a plomo y la humedad hacia de las suyas haciéndonos sudar a chorros y no es exageración. No había bloqueador ni repelente ni nada que sobreviviera ante tal forma de sudar tanto por el esfuerzo de la caminata de ir peleando con la hierba, el terreno y el cargamento que incluía raciones extra de agua precisamente por el inclemente calor. En la vida había llevado tanta agua conmigo y miren que era creo la que menos liquido cargo.

    Llevaba mi bolsa de hidratación principal de 2 litros llena, otra bolsa de 1.4 litros para el ataque del domingo y dos recipientes de 900 y 450 ml respectivamente. Siendo que por lo regular con dos litros la libro bien por un fin de semana.

    Mientras avanzábamos tratando de no quedar atrapados por la hierba que parecía querer subir por nuestros pies evitando el avance, la que se atoraba con la mochila, los troncos que de repente aparecían a la altura de la cabeza, las cercas con púas, las piedras resbalosas, telarañas y sus arquitectas de grandes dimensiones y vivos colores, tramos de lodo, cruces de rio, caminos de hierba altísima que no permitían ver ni donde iban los de adelante y que nos forzaban a mantener lo más compacto el grupo en medio del calor y esperando ver por ahí al mismísimo Indiana Jones en alguna de sus más osadas aventuras transcurrió el sábado… hicimos un par de paradas para tomar aliento, hidratarnos y una más a orillas de un arroyo para tomar fotos y comer. Ahí encontramos muchísimas mariposas de todos tamaños y colores, destacando una grandísima de color blanco que coqueteo con la cámara pero se fue antes de poder hacer una buena toma, sí… un buuu para la fotógrafa oficial o sea yo jaja

    También hicieron su aparición varios grillos multicolores de los que ya verán fotos y todos estábamos fascinados fotografiándolos pues incluso uno estaba teniendo más que un romance apasionado con uno de los bastones de Rod, también conocimos una especie de catarinas acuáticas de color negro con puntitos amarillos tirándole a dorados y hasta un príncipe encantado apareció llamando poderosamente la atención de las chicas jaja pero desistimos de besar sapos ese día pues a decir de Martín este tenía un aspecto más de princesa que de príncipe jajaja así que esperamos por ver uno un poco más machín jaja

    Continuamos el camino, con las respectivas precauciones, revisando que no pisáramos nada que se moviera para evitar mayor incidente, gracias a Dios no apareció ningún amigo indeseable en el camino ni de ida ni de vuelta. Salvo varias tarántulas que varios fotografiaron ante mi amabilidad espontánea de prestarles mi cámara jajaja (léase como precaución, temor injustificado o simple miedote jaja)

    Conforme íbamos avanzando se iba viendo más claramente nuestro objetivo, los Picachos dominaban el horizonte, majestuosos dominando aquel territorio e invitándonos a visitarlos. Llegamos a camino ancho y adelantito acampamos, no muy lejos del rio y casi sobre aquel camino.

    Nosotros llevábamos 2 tiendas para 2 personas cada una, Rod y Martin compartirían así que como Jorge no llevaba tienda acordamos desde el principio compartir y nos dividimos la carga de la misma. Así que apenas llegamos al lugar de acampada cada quien selecciono su terruño, limpiamos de piedras con las debidas precauciones pues varios encontraron alacranes, negros y rojizos mientras limpiaban, mi pacto con ellos y otros animalitos funcionó pues ni yo me cruzaría en su camino ni ellos en el mío y tuve la fortuna de que así fuera durante todo el fin de semana.

    Por si las moscas lleve una lona para poner de piso entre la tienda y el terreno, la pusimos doble para mayor protección e hicimos un muy buen equipo Jorge y yo pues montamos campamento en friega y a la hora de levantarlo también terminamos muy rápido,  y pues gracias a Jorge por la buenísima plática nocturna sobre las 4 regiones de la nación Purépecha, el festejo de su año nuevo, las coincidencias entre las distintas culturas antiguas de este y otros continentes, y claro, la compañía y la cooperación para la cargada de la tienda y su instalación y desinstalación de muy buen humor.

    En cuanto quedamos instalados revisamos mochilas y todo lo que introduciríamos a la tienda cuidando de no meter huéspedes indeseables, me instale dentro y de ahí ya no me moví hasta el día siguiente. Debido al calor mi hambre estaba desaparecida y comí algo solamente porque me comenzó a doler la cabeza a falta de comida pero no sentía ganas de ingerir nada. Se armo una fogata muy chida pero creo que todos estábamos muy desgastados por el calor y la cargada por que varios solo cenamos algo, preparamos la mochila de ataque para el domingo y a dormir de inmediato… creo que la mayoría nos dormimos como a las 9 o pasaditas… además de que hubo episodios de lluvia para asegurar la humedad que nos traía sudando a mares todo el tiempo. La noche fue muy agradable, llena de estrellas y un poco de frescor por la mañana, poco a poco fue llegando el día, regalándonos buenas tomas y mejores paisajes.

    A las 6:30, Dámaso nos despertó y a las 7 comenzamos la marcha luego de haber levantado el campamento y camuflajeado las mochilas grandes cerca de donde pasamos la noche.

    Con únicamente la ración de agua para el día, lunch ligero, arnés, mosquetón y descensor, las cuerdas que seguirían rolando entre todos, cámara fotográfica y bloqueador comenzamos la caminata del domingo.

    Aquí debo confesar que esperaba una caminata más ligera este segundo día, pero entre el clima y que la distancia a recorrer aún era bastante, si estuvo pesado el trayecto, tanto así que antes del medio día ya había consumido mi gel energético que suelo llevar para las tardes o los regresos cuando ya venimos cansados… nuevamente el calor nos agotaba y cada sombra era un valioso regalo al que nos aferrábamos. En este segundo día usamos guantes de carnaza o de los que tuviéramos pues había Ahuates (vaya había unas plantas con espinas súper finitas como peluza y necesitábamos proteger las manos) gracias a mi patrocinadora de guantes (Lurias) por el préstamo, me hicieron el paro súper bien!

    Durante la caminata del sábado, Carlos resintió el calor y hubo que parar a que se refrescara y con un poco de alcohol lo reanimaron y pudo continuar después de un pequeño descanso, pues el domingo fue el turno de Rod que también se agobio un poco por el calor y tuvo que bajar un poco el ritmo, pero el apoyo del grupo se dejo sentir, esperando y compartiéndole limones y limas para que se hidratara. Durante este día a Gaby la picaron dos avispas en el brazo y a Dámaso también le picó una de regreso. Conforme íbamos avanzando eran más frecuentes y cercanos los encuentros con los arácnidos que bueno, fueron mi reto personal ese día pues había que seguir avanzando y pasar muy de cerca (ups!)

    En algún momento y por lo peligroso de la zona nos rondaba la preocupación de que nos fueran a confundir y nos plomearan, chispas… pero lo bueno es que como el club EO hace esa salida de manera anual ya conocen a la gente del lugar y hay como un acuerdo en el que nosotros  debemos pasar sin causar daños  y ellos a cambio nos respetan.

     Seguimos subiendo y  trepando pues aquí ya el camino se complicaba más, y bueno trepadas fáciles costaban un poco más debido al calor (35 grados cuando estaba en su esplendor!) pero el ánimo siempre iba en alto.

    Ya en una sombra de un árbol que resaltaba, se quedaron Jorge y Rod pues había que apresurar el paso para lograr el objetivo fijado y considerando las condiciones ellos mismos aceptaron permanecer en ese lugar mientras los demás continuábamos ascendiendo.

    Trepamos un rato más y encontramos a la gente que habíamos visto desde en la mañana que andaban arriba de los Picachos, nos saludamos, conversamos brevemente y seguimos nuestros caminos deseándonos buena suerte.

    Llegamos a unas piedras en donde hay una grieta por la que pasamos cuidadosamente y en silencio pues hay piedras arriba que podrían soltarse y provocar derrumbes mientras cruzamos, así, como jamón en sándwich fuimos pasando uno a uno, por ahí hay algunas fotos, después un tramo de cueva y salimos a otras rocas, un poco más de trepada y finalmente la cueva más grandecilla en donde pudimos hidratarnos nuevamente, dejamos las mochilas y descansamos un poco del incesante calor… por el interior de esta cueva hay un paso, una chimenea a la que le llaman el Volver a nacer pues para pasar hay que ser medio contorsionista o haber pasado una temporada en el circo pues se vuelve bastante estrecho pero al final ves la luz y sales a la vida. Una vez ahí nos agrupamos, Carlos subió por el otro lado y también fue subiendo las cosas con una de las cuerdas para reunirse finalmente con nosotros.

    A partir de ahí para llegar a la última cumbre hay que pasar por una escalerilla de aluminio que Dámaso trepo con extraordinaria facilidad sin protección alguna por unos 20 metros o más. De ahí tendió una cuerda de seguridad y uno a uno fueron subiendo, comenzando por las chicas, bueno, todos menos yo que tuve un encuentro cercano con mi miedo a las alturas y ya no pasé de ahí. El último en subir fue Martín que trepo como gato sin ningún problema y rápidamente se instalo como nuestro flamante representante en la cumbre más alta de los Picachos o las cumbres de Cucha!

    Después se montó un rappel y nuevamente uno a uno fueron descendiendo a la cueva y bueno, cuál sería mi impresión al ver que Dámaso les mando la cuerda y ni tardo ni perezoso se transformo en el Indiana Jones que sabia encontraría ahí… y comenzó a descender por la escalerilla nuevamente sin protección alguna y no he mencionado que la escalera es muy inestable, de pronto se gira y acabas contra la pared y bueno la técnica que utiliza para tener mayor sujeción consiste en un pie por delante y otro por detrás de la escalinata pero en fin… imagínense la escena.

    Casi al final se mueve mucho más la escalera y ayude a sostenerla mientras recorría el último trecho hasta donde yo estaba, finalmente bajo con los demás chicos y yo con mi pánico escénico en todo su esplendor tuve que des escalar por el volver a nacer con ayuda y apoyo moral de Martin y Ramón (el papá de Gaby) para reunirme con los demás. Mil gracias a todos por el apoyo… ups, sorry por la demora pero a ver nadie se había bajado por ahí eh?? Jajaja se siente bien regresar al útero materno jajaja

    Finalmente recogimos mochilas, nos armamos para el regreso y encontrar a Jorge y Rod que nos esperaban en el árbol antes mencionado ya muy recuperaditos uno de la cintura y otro del calor. Entre tumbos y resbalones bajamos poco a poco hasta el lugar del campamento, era ya tarde y nos quedaba menos de una hora de luz de día, buscamos las mochilas, nos alistamos y comimos lo que pudimos, sacamos las lámparas y comenzamos el descenso esta vez por camino ancho, no por veredas pues sería mucho más difícil el avance sin luz. Al principio el grupo se comenzó a separar pues la prisa de unos, el cansancio de otros, etc. ya se hacía evidente, un poco de desesperación por bajar más rápido se sentía en el ambiente y Dámaso nuestro guía calmo las aguas recordando a todos que estábamos en el mismo barco y que todos bajaríamos juntos como el grupo que éramos. Llegamos a una bifurcación y esperamos a los compadres (Que puntadas se aventaron en todo el fin de semana! Pasando por la dichosa falla estructural de su tienda de campaña, que se cayó a media noche jajaja y que padre ver como dos compadres se apoyan y se divierten tanto) , también esperamos a Rod y a Martín que venían un poco más atrás. Una vez juntos de nuevo el grupo se mantuvo bastante compacto en adelante. Más abajo una sorpresa que nos reservaron los compadres ja, habían olvidado una mochila en la bifurcación antes mencionada, por lo que tuvieron que desandar camino para recogerla y nos tomamos un descansito mientras esperábamos.

    A lo lejos se veían las luces de la colonia.

    Aquí un paréntesis para comentar que de lo más destacado era la frase de Dámaso de “No se desesperen amigos” que nos daba ánimos y tranquilizaba las aguas cuando era necesario además de hacernos sentir parte del grupo desde el principio, otra cosa que resaltar era el incesante “EEEEEEOOOOO” que acompaño nuestro andar por estos parajes y que pulmones se cargan todos eh? Jajaja había dos frases pal recuerdo pero creo que para el recuerdo de los demás porque a mí el alemán las borró de mi mente bua… si alguien se acuerda me dice no? Ah y les replico textual un poema que de memoria nos recito Dámaso en medio de la maleza en alguno de los descansos del primer día y que también incluye en una de sus narraciones que previamente nos compartió y de autor anónimo, gracias por compartir con nosotros tantas historias y anécdotas de tus salidas:

    Si en la lid el destino te derriba,

                    Si todo en tu camino es cuesta arriba,

                    Si tu sonrisa es un ansia insatisfecha,

                    Si hay faena excesiva y vil cosecha,

                    Si a tu caudal se interponen diques,

                    DATE UNA TREGUA PERO NO CLAUDIQUES.

     

    Y bueno, continuando con el relato, de bajada veníamos bromeando y escuchando la conversación con Carlos, los comentarios de Rod y esperanzados en que la distancia hasta los autos que marcaba el GPS se diluyera rápidamente y así fue.

     

    La pila de la lámpara de Martín se terminó así que entre broma y broma decíamos que venía iluminando su vida con mi luz jajaja después aquello de que no sigas la luz o la luz al final del túnel jaja…. ups pero allá están los autos, ni modo jajaja las tarántulas salieron a despedirnos y había algunas a medio camino jaja, en fin las piernas de algunos ya venían fallando y los hacían caer de vez en cuando pero no hubo nunca quejas, a Mireya le dolía el tobillo un poco, en fin el cansancio ya se notaba y el calor nos seguía acompañando aunque ahora un poco más tolerable pues ya estábamos en penumbras. Algunos venían tragando moscos pues se arremolinaban en la cara por la luz de la lámpara. Y bueno finalmente llegamos al ansiado río.

     

    Carlos, Jorge y yo fuimos a desenterrar nuestras chanclas que habíamos escondido un día antes y volvimos para ver que todos ya estaban dándose un buen chapuzón en el agua tibia… pues ni modo… primero cruzamos las cosas y no nos resistimos al premio de remojarnos para refrescarnos… así empapados pero felices nos dirigimos a las camionetas… últimos metros que ya nos costaban bastante trabajo recorrer en medio de los ladridos de los perros.

     

    Al fin en la camioneta Rod se refresco con el aire acondicionado mientras Dámaso nos mostraba uno de sus albums de fotos de las distintas salidas a los Picachos! Nos cambiamos, cuál pudor… ahí nos ajuareamos de ropa seca sin problema y para estar muy ad-hoc me arme con mi sudadera de Mary Jane pa que vean que apoyo a la industria local jajaja

     

    Después de despedirnos de nuestros anfitriones, emprendimos el regreso… ah y ya me andaba olvidando, tuvimos regalito extra cuando íbamos en la carretera saliendo de Zitácuaro hacia Bosencheve pues vimos una pareja de Cacomixtles cruzando que definitivamente fue una sonrisa más a la interminable cuenta de este fin de semana.

     

    A estas alturas, yo ni en cuenta de que no habíamos tenido una comida decente y afortunadamente paramos en un Oxxo jaja pa comer “bien” jajajaja y pues después de un café y un sándwich regresamos a casa de Rod… ya eran las 3:30 y esto no se acaba hasta que se acaba… a las 4 estaba en casa y Martin debe haber llegado cerca de 4:30… uff que trajín, que aventura y… pa cuando la otra? J

     

    En cuanto a distancias el dato oficial es de 23km de recorrido redondo, 1,000m de ganancia de altura con jornadas de 6hrs el primer día y 15hrs el segundo.

     

    Gracias a Rod por la invitación como siempre, por cuidarnos y preocuparse por nosotros, por los chistes, las risas, los comentarios, el apoyo, bla bla bla… ya saben. Al amiguis Martín por el apoyo moral en mi ataque de miedo a las alturas, por la platicada forzada en la camioneta, la manejada de ambos en la carretera, otra vez por las risas, el ánimo, tooodo, tooodo, tooodo… que divertido, cansado y buenísimo estuvo!!

     

    Me muero de sueño pero valió la pena!

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